Cuando un grupo de personas trabajan juntos, saben lo que quieren y lo comparten, confian entre sí y se complementan. Cuando una tripulación está unida y por encima de los egos reina la armonía y el deseo común de llegar a buen puerto, todos disfrutan de la travesía, de su labor y están satisfechos.
La creatividad se multiplica, el ámbito espiritual acompaña y los resultados pueden ser maravillosamente tremendos.