Si deseo mover un brazo, primero me hace falta el pensamiento de que quiero hacerlo, que activa mi corteza cerebral, que envía un impulso nervioso…y se mueve el brazo.
Antes del pensamiento no había energía, y con el pensamiento y la intención se produjo una tormenta electromagnética y química controlada que tuvo un efecto final concordante, todo ello es un fenómeno hipersofisticado pero mecánico, local y lineal de causa-efecto, excepto en cuanto al pensamiento que originó todo. ¿De dónde viene el pensamiento? Si no hay pensamiento no hay movimiento. De alguna manera nuestra conciencia se convierte en información y energía, ¿dónde? En el ámbito “virtual”. Todo está conectado con todo. Todas las personas por nuestra cultura, familias, educación, bagaje personal, tenemos una “programación” estructural que no necesariamente confluye con nuestro SER.
Superando patrones de conducta, inercias y hábitos que esencial y también pragmáticamente nos menoscaban, podemos actuar con más autenticidad, creatividad genuina, pro-actividad y eficiencia. DISFRUTÁNDOLO.
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